12/21/2006

Sorbete de sesos de mono o las pelucas madrileñas

He descubierto, gracias a Oscar, que en Madrid tenemos una tradicción navideña que escapa a los límites de la realidad. A mí me parecía lo más normal del mundo (bueno, normal normal, tampoco) y pensaba que era un ritual de lo más común en toda España, pero gracias a Oscar y a millones de comentarios en su blog he descubierto que no es así. ¿Qué es eso que hacen algunos madrileños que resulta tan raro a los ojos del mundo? ¿Qué ha hecho que el propio Oscar, el del blog audiovisual, acostumbrado al Golosina o a Carmen de Mairena en su televisión, se escandalice en su visita a Madrid? ¿Qué ha podido ser?

Bueno, pues la tradición consiste en que en el mismo instante en que el alcalde de turno (en este caso Gallardón) enciende la primera luz navideña, la gente va directa al mercadillo de la Plaza Mayor a comprarse las pelucas más absurdas que encuentre. Desde la más bisbalera hasta la clásica de pelo negro largo, pasando por la de trencitas pelirrojas o la de pelillos plateados. Da igual ser niño, mujer, hombre o perro, todo el mundo puede ponérselas para pasear por la calle sin reparos, que nadie se fijarñá más de la cuenta. ¿Nadie? Bueno, eso pensaba yo porque por lo visto esto es una misteriosa tradicción típicamente madrileña.

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La Plaza Mayor de Madrid, donde todo se origina.

¿Cuándo comenzó todo? ¿Porqué? Es algo dificil de aclarar. Yo siempre, desde que nací, he visto a gente con esas pelucas pululando por Madrid en estas fechas tan señaladas, aunque nunca me he llegado a poner una. Supongo que si poneis atención durante las campanadas, podreis advertir a unas cuantas personas empelucadas. Cualquiera puede caer en la tentación: pasar más de cinco minutos en Madrid en esta época puede llevarte a convertirte en un Bisbal del futuro... o en una Nina.

Oscar me pedía una respuesta, una solución a esta incógnita para poder dormir, para poder volver a conciliar el sueño ¿Qué misteriosa maldición superpoderosa recae sobre Madrid y hace que sus habitantes se pongan las pelucas más irreales y las vayan luciendo por la calle sin pudor? ¿Qué impulsa a los habitantes de esta ciudad a comprarlas, valgan lo que valgan, y a usarlas en el acto sin pensar en las consecuencias futuras? Por suerte o por desgracias Oscar tendrá que aprender a vivir con esa incógnita maldita. Los madrileños, tanto los que se ponen peluca como los que no, estamos tan afectados por esa maldición que ni siquiera nos damos cuenta de las miradas atónitas de los que no lo están. Yo, por un momento, por esta noche, me he dado cuenta de la realidad, pero mañana será otro día y puede que yo mismo sea el que lleve una de esas pelucas letales.

Os invito a venir a Madrid a verlo, a descubrir esta misteriosa situación única en el planeta Tierra. Pero cuidado: podeis ser vosotros mismos los que acabeis debajo de una peluca. (Y lo de los gorritos luminosos de Papá Noel es que los regalaba Amena, que ya es que nos ponían la miel en los labios, hombre.)

9 comentarios:

Igrein dijo...

EN SERIO???
Yo quiero verlo!!!
Esta noche voy a llamar a mi compis de Madrid y les digo que este año no, pq ya llego tarde, pero q el año que viene ahí me planto pa ponerme una peluca!
Alaaaa!!! No lo sabia!
Como molaaaaa!!! Yo quiero una pelucaaaa!!! Jajajaja!!!!
Esas cosas las teneis que explicar pq así las hacemos en todos sitios!!!

SOMEZING dijo...

escucha, haz una foto que yo quiero verlo!!!

Carson Dyle dijo...

¡Dios bendito! ¡La leyenda es cierta! ¡Realmente lo estais flipando! Pues mira, porque últimamente con el examen maldito este no salgo ni un minuto, pero a nada que llevara una cámara tendríais una foto totalmente gráfica de la situación. Es veraz, y lo mejor que podeis hacer es venir a verlo in-situ. Oscar lo ha hecho y es una experiencia inolvidable. Si se da la situación, la foto será hecha.

Carson Dyle dijo...

Ojo,tampoco es que vaya todo el mundo con peluca, pero al que le da la gana va y punto.

oserlaj dijo...

jajajaja en cuanto hable con el amigo de la cámara le pediré alguna foto, supongo que todos tenemos tradiciones extrañas a los ojos de los demás. Lo peor de todo eran los que iban con la peluca con cara de ir al trabajo, como si fuera lo más normal del mundo. Vamos, me pongo yo una peluca y lo primer que hago es imitar a Mimi la de GH jajajaja

Anónimo dijo...

You know - this blog may be someplace I may have to stick around a bit, like your insight

Carson Dyle dijo...

Menos mal, por fin a alguien le gusta el insight y va a stckear around a bit por aquí.

Miércoles Adams dijo...

Sigo diciendo que a mi me molaban mas los de las astas de reno y los de los gorros de papa noel con mensajes k se encendian y se apagaban. En mi ultimo dia de curro estuve tentada de ponerme un gorro de esos k dijese: ME DESPIDEN, FELIZ NAVIDAD

mil besos

Ruth dijo...

A mí me han hablado de esa costumbre unos amigos que han estado este año en Madrid, hace unas semanas.

Lo que más les sorprendió fue la dignidad con la que la gente pasea las pelucas. Como si no pasara nada, vamos.